Las nuevas tecnologías y la cada vez mayor oferta de herramientas agrícolas ha permitido que la modernización en el cultivo vaya cada vez a más, sobre todo en a lo que fruta de hueso se refiere.

Ya se habló de la modernización en el cultivo de fruta de hueso en el II Congreso Nacional de Fruta de Hueso, celebrado los días 9 y 10 de marzo en Murcia y Cieza, donde se citó textualmente que “El cultivo del almendro, tal como lo conocemos actualmente, pasará a ser historia”

Y no es ninguna desfachatez afirmar que esto ocurrirá y que las nuevas técnicas en el cultivo de fruta de hueso irán abriéndose paso hacia una agricultura más eficaz, competitiva y productiva.

Por ejemplo, en 15 años, el melocotonero ha sufrido una gran transformación varietal gracias a las nuevas tecnologías y a los cientos de programas de mejora genética que existen en todo el mundo, dando como resultado dos gamas varietales bien distinguidas, como lo son el melocotón y la nectarina.

Importancia de la modernización en el cultivo

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Gracias a la ciencia y a las constantes innovaciones, la modernización en el cultivo se ha hecho latente, además también gracias a esta modernización la producción agrícola y la seguridad alimentaria se han visto incrementadas, así como la agilización y la capacidad del trabajo del cultivador.

Sin esta modernización en el cultivo, sería inviable abastecer de alimentos agrícolas a la población mundial que cuenta con más de 7 billones de habitantes en todo el planeta.

Si la productividad de la agricultura fuese la misma que hace 50 años habría que dedicar al cultivo más del doble de la tierra que en la actualidad se dedica a esta actividad, según datos de la organización global Farming First, estaríamos hablando del 82% de la superficie total del planeta.

Además no sólo hablamos de ser capaces de abastecer a esta población, sino de ser capaces de dar trabajo a la misma, tanto a nuevos agricultores, los cuales son los que empujan esta modernización en el cultivo, como a los trabajadores de menor cualificación, es decir los de toda la vida, a los cuales hay que infundir la necesidad de innovar y tecnificar el sector.

Esto no solo les ayudará a ser más productivos, sino que también potenciará su salud y seguridad laboral en el campo.