Como veníamos advirtiendo, esta temporada es el momento ideal de algunas de las frutas más especiales como el albaricoque que, para muchos, es la fruta del verano por excelencia. Especialmente lo es en Murcia, ya que fue en costas mediterráneas donde se inició su cultivo en España y desde Frutas Poveda lo tratamos con mucho cariño.

Curiosidades de la recolección del albaricoque

Aunque la recolección del albaricoque comenzó a finales de mayo y a principios de junio, dependiendo de la variedad de esta fruta veraniega podemos encontrar albaricoques hasta el mes de agosto. Por este motivo, es importante tener en cuenta algunas consideraciones.

Hay que tener en cuenta que es fácil pasarnos del período de recolección y echar a perder nuestros albaricoques. Sobre todo, una vez recolectado, es importante considerar que pueden madurar en exceso. Así que hay que andarse con mucho ojo.

Se recomienda recolectarlos cuando aún están algo verdes, para que nos aguanten, aunque hay algunos indicios que nos pueden advertir, como el número de días desde la plena floración, el color de fondo, la firmeza o la fuerza necesaria para desprender el fruto.

¿Has podado bien el albaricoquero?

Al igual que necesita de unas condiciones climáticas muy determinadas para crecer por ser muy delicado a las heladas cuando florece; para que crezcan buenos albaricoques, la poda del árbol tiene sus trucos.

Para su mantenimiento, hay que diferenciar entre la poda de formación de la copa (si el árbol tiene uno o dos años de edad), la poda de limpieza (para eliminar ramas secas o rotas, sierpes o chupones) o la poda de fructificación. Esta última es la que más nos interesa.

Para empezar, es necesario realizar una poda en primavera, cuando los brotes deberán estar aún cerrados. Tendremos entonces que cortar un 50% de las ramas laterales para estimular el crecimiento de nuevas ramas, donde se podrán producir frutos abundantes.

Cuando llega el verano, podaremos una cuarta parte de las ramas florecidas hasta el brote, mientras que eliminaremos ramas dirigidas hacia el interior o hacia abajo. Es recomendable despuntar una de cada dos ramas nuevas que salen, la más larga, hacia la mitad del ramo o hacia dos tercios de su longitud, para forzar la emisión de otras dos ramas florecidas.