El albaricoque es una fruta deliciosa, que se cultiva en zonas con un clima bastante templado ya que es muy sensible al frío. Hoy en día se puede tomar albaricoque durante todo el año, pero su temporada va desde que empieza la primavera hasta el final del verano.

El albaricoque aporta una gran cantidad de vitaminas y minerales, como la vitamina C o el potasio. Además es rico en betacaroteno y taninos, así que te ayudará también con tu bronceado para los meses de verano.

Asimismo es una fruta perfecta para que la tomen tus hijos, porque está buenísima y contribuye al crecimiento óseo gracias a su gran cantidad de calcio y magnesio.

Por todos estos beneficios, y porque es la época ideal para poder disfrutar de esta fruta tan buena, te proponemos algunas recetas muy fresquitas con albaricoque.

El albaricoque en tu cocina veraniega

Lo dicho, vamos a proponeros algunas recetas con albaricoque que refrescarán tus días de verano y te aportarán múltiples beneficios gracias a las propiedades de esta fruta.

De primero ensalada de albaricoque y queso Cheddar

Ingredientes:

  • Lechugas variadas
  • Queso Cheddar
  • Nueces y pipas peladas
  • Un albaricoque
  • Albahaca
  • Vinagre
  • Aceite
  • Sal

Elaboración:
Lo primero que hay que hacer es lavar bien las lechugas y centrifugarlas para que no lleven más agua de la necesaria. Se pela el albaricoque y se corta a tacos, al igual que el queso que lo cortas también en forma de dados.

Pones las lechugas en una ensaladera y añades el queso y el albaricoque. Lo remueves todo para que se junten los tres ingredientes. Luego, esparces las nueces y las pipas peladas por encima de la ensaldad. Por último le añaden un poquito de albahaca y la aliñas a tu gusto.

Y de postre helado de albaricoque

Ingredientes:

  • 1Kg de albaricoques maduros
  • 250gr de azúcar
  • 1dcl de leche
  • ¼ de nata líquida

Elaboración:
Pelas, lavas, troceas y trituras los albaricoques. Calientas la leche con el azúcar. Una vez la leche esté caliente, echas en un bol los albaricoques triturados, la leche y la nata. Una vez ya esté todo bien mezclado puedes echarlo en recipientes para helados y meterlo al congelador.